Hombres en las tareas domésticas


      Incluso para muchos hombres que en el día a día actúan contra la discriminación de género, los principios de igualdad se diluyen al llegar al hogar. Cuando cierran la puerta de su casa se retrotraen 20 o 30 años, es decir, no friegan, no planchan, no ponen lavadoras ni tienden la ropa, tampoco cocinan y mucho menos visten a los niños u organizan sus cumpleaños. Les parece natural que la comida esté a su hora, que la ropa esté lavada y guardada en los armarios, que las camas estén hechas, encontrar las habitaciones ordenadas y limpias, que el frigorífico tenga comida al gusto de todos… Nada es fruto de la magia, sino del trabajo que normalmente hacen las mujeres en los hogares.
 
El escaqueo de ellos ante el trabajo doméstico aun perpetúa la doble jornada laboral de las trabajadoras. Así está el patio; según el Instituto Nacional de Estadística, las mujeres dedican cada día dos horas y cuarto más que los hombres a las tareas del hogar, eso pese a que los varones han recortado esta diferencia en 41 minutos en los últimos años.
Sí, las tareas domésticas son monótonas y poco gratificantes, la limpieza sólo se ve cuando no se hace, probablemente invierte bien su dinero quien paga más por evitarlas y limpiar el retrete es un asco.
Pero es precisamente lo ingrato de las mismas lo que hace más urgente y necesario su reparto.
A estas conclusiones han llegado muchas mujeres muchos días de su vida, pero también cada vez más hombres, como los que integran la Asociación de Hombres por la Igualdad de Género Ahige, en Madrid, o Piper Txuriak, en Bizkaia, por mencionar dos de los colectivos de varones comprometidos pública y activamente en la lucha contra las desigualdades y la discriminación que sufren las mujeres y que sólo ven ventajas en el hecho de compartir las tareas domésticas entre todos los miembros de la familia. ¿Hombres convenciendo a hombres? "Efectivamente. Causa más impacto cuando hablamos desde nuestra propia visión masculina. Hablando entre hombres pero hablando de igualdad y del disgusto que hay en casa y de nuestra responsabilidad ante todo eso", explica Antonio García, coordinador de Ahige.
 
Ahige renueva cada año desde hace una década una campaña de sensibilización para fomentar el reparto de las tareas domésticas. Propone que ambas partes de la pareja firmen un contrato en el que se comprometan a una mejor distribución de las tareas del hogar. Primero, presenta un cuestionario en el que los hombres deben responder a esta pregunta: "¿Quién hace estas tareas en tu casa?", en relación a diez labores tan cotidianas como ir a la compra, planchar, cocinar… Los que obtengan mala nota tendrán que replantearse cuál es el lugar que ocupa en casa. A partir de ahí, las partes deben firmar un 'contrato' en el que plasman su compromiso de repartir las tareas "en una proporción no menor al 40% ni mayor del 60% entre hombres y mujeres", como en las listas electorales. Una idea subyace en esta campaña: hay que implicar a los varones, porque la igualdad no se va a conseguir trabajando sólo con mujeres.
 
"Barrer de puertas adentro"
"Los hombres están cambiando, quizá menos de lo que nos gustaría, pero están cambiando. En las charlas que damos, muchos narran que hace 25 años hacían cosas en casa, pero que se cuidaban mucho de que no se les viera desde fuera. A lo mejor no tendían la ropa o no salían a barrer la puerta de casa. Sin embargo, hoy en día se ve mal que un chico de 25-30 años no sea corresponsable o que no participe en nada en casa. Eso demuestra el cambio que ha habido en la sociedad. Los hombres cambian, quizá a duras penas, quizá llevados por el empuje de las mujeres, pero cambian. Ahora falta que descubramos que la corresponsabilidad en casa también es una gran ventaja para nosotros, sobre todo en el tema de la paternidad", advierte Antonio García. Juan Manuel Feito, miembro del colectivo vizcaíno Piper Txuriak, comparte este punto de vista. "Existe otra manera de ser hombre distinta a la que marca el modelo masculino tradicional patriarcal dominante. En nuestro caso, queremos servir de referente y apoyo a los hombres que buscan cómo subirse al tren de las nuevas masculinidades y que quieren alzar su voz contra la injusta situación de discriminación y violencia que sufren las mujeres. 365 oportunidades al año de construir la igualdad junto a las mujeres y de deconstruir el modelo antiguo para construir el hombre que queremos ser: amoroso, sensible, cercano, cooperativo, no violento…".
José Ángel Lozoya, creador hace ya 27 años del primer grupo de hombres por la igualdad de España, sostiene que "lo justo y deseable hubiera sido que los hombres nos hubiéramos incorporado a lo doméstico al mismo ritmo en que ellas lo hacían al mercado de trabajo". En su opinión, la mayoría de los hombres ve necesario adaptarse a unos cambios que consideran justos, pero se resisten a la pérdida de privilegios. "Viven las desigualdades con sentimiento de culpa, pero la culpa ni plancha ni guisa, y se ven presionados a asumir tareas a las que ven todos los inconvenientes y pocas ventajas, por lo que les cuesta dedicar el tiempo y el esfuerzo que las mismas requieren. Decir que no lo hacen porque no les enseñaron es olvidar todo lo que hacen que tampoco les enseñaron, e incluso les desaconsejaron, que son capaces de aprender casi todo lo que se proponen y que si viven solos acaban apañándose. Olvidan que los hombres diestros en lo doméstico son más autosuficientes y que si viven con una mujer es porque les apetece", advierte.


Fuente. Elcorreo


Elvira Jauregizuria
Terapia de pareja. Bilbao
www.sendabide.com
Contacto: info@sendabide.com

La infancia no es un trastorno mental

 


 



El DSM-V ya está próximo... y creo que somos muchos los médicos en general - y los pediatras muy en particular - los que estamos profundamente preocupados por lo que del mismo se va filtrando.

En el reciente Curso de Actualización de la AEPap celebrado en Madrid, en la mesa redonda de "Dividencias", ya se hizo mención al DSM-V como posible "hacedor" de nuevos trastornos psiquiátricos infantiles al convertir algunos comportamientos en enfermedades mentales. Este temor no es nuevo, diversos blogs espcializados en psicología y psquiatría también están manifestando su profunda preocupación sobre este tema. En "Saltando muros" ya nos advertían hace dos años de que "El nuevo manual clasificatorio de enfermedades mentales DSM-V amenaza con poblar el planeta de enfermos psíquicos". No parece una exageración, ni mucho menos. Me quedo con una frase de la entrada del mencionado blog que para mi resume perfectamente los motivos de nuestra preocupación: "El DSM-V podría dramáticamente incrementar las tasas de trastornos mentales. Esto aparece de dos maneras: nuevos diagnósticos que podrían ser extremadamente comunes en la población general y umbrales diagnósticos más bajos para muchos desórdenes existentes".

Los niños van a ser, si nadie lo remedia, los grandes perjudicados de la nueva clasificación DSM-V. Un solo ejemplo: las rabietas infantiles corren el riesgo de "colarse" en la versión definitiva de este manual bajo el aparatoso nombre de "“Trastorno de Disregulación Disruptiva del estado de ánimo” (DMDD), aplicable a niños que ”exhiben episodios frecuentes de irritabilidad y arrebatos de conducta durante tres o más veces a la semana durante más de un año”". Por poner un ejemplo. Vamos a otro: respecto al TDAH, parece ser que los criterios diagnósticos serán más "laxos", no requiriendo discapacidad y reduciendo el número de criterios para realizar el diagnóstico del trastorno.en adultos...

Parece ser que el DSM-V verá la luz en mayo de este año según se informa en su web oficial. Habrá que esperar a ver si todos estos temores se confirman, aunque todo parece indicar que sí. En ese caso los pediatras tendremos que ejercer, más que nunca, de "abogados defensores" de nuestros niños. El DSM-V no es ajeno a intereses comerciales, como podemos comprobar en el artículo de PLOS Medicine titulado "A Comparison of DSM-IV and DSM-5 Panel Members' Financial Associations with Industry: A Pernicious Problem Persists".

Así que los pediatras tenemos motivos de sobra para estar preocupados. Cualquier comportamiento transitorio anormal puede ser tributario de su correspondiente "etiqueta psiquiátrica". Estemos alerta. Porque la infancia no es un trastorno mental.


Fuente, http://www.pediatriabasadaenpruebas.com


Elvira Jauregizuria Elordui
Contacto: info@sendabide.com

RECUERDOS DE UN ADOPTADO RECIÉN NACIDO

Ilustración Benjamin Lacombe

Muchos adoptados que fueron dados siendo unos recién nacidos se preguntarán si es posible recordar la experiencia de haber estado en el vientre de su madre, o tener algunos recuerdos sobre el poco tiempo que estuvieron con la familia biológica. La verdad es que sí es posible, y muchos estudios en terapia primal lo confirman.

En mi caso particular, a través de sueños y de largos años de psicoterapia he podido volver a recordar los momentos que estuve con mi madre biológica. El siguiente escrito narra mi experiencia en terapia primal y cómo he ido significando en mi vida el encuentro con mi pasado biológico:


"Me formé en el vientre de una madre, cuya historia, nombres y apellidos desconozco. No sé quien fue mi padre. Tampoco sé si tuve hermanos ni quienes más hacen parte de mi familia biológica.
Lo único que recuerdo es que me dolió mucho separarme de mi madre, que sufrí muchísimo hasta el punto de tener un ataque de pánico siendo una recién nacida. No entendía por qué nos separamos, por qué dejé de estar en sus brazos y en su vientre, donde estaba segura y era lo única que conocía siendo una bebé recién nacida.
Me duele haberla perdido, que no me haya amado y dado un hogar, que no haya cuidado de mi, ni me haya protegido, ni haya satisfecho mis necesidades, y que me haya entregado en adopción con la esperanza que “otros me dieran, lo que mis padres biológicos no me podían dar”.
 ¿Qué los incapacitaba para criarme, para darme amor?
No lo sé, no conozco sus historias y nunca las conoceré. Cualquiera pudiera decir qué es mi padre o mi madre, o alguien de mi familia biológica, pero a mí eso no me consta. Hacer pruebas de ADN? ¿Para qué? Si los que dicen ser mi familia biológica las falsifican o le pagan al médico para que entregue un resultado de ADN falso… ¿de qué me sirve conocer un parentesco biológico? En la casa de adopción, ningún funcionario puede asegurarme que contienen datos sobre mis padres biológicos sean reales. Sé que soy producto de un tabú social, que es la adopción. Producto del misterio y del secretismo. Tuve que aceptar vivir en la incertidumbre con respecto a mi origen biológico. No sé cuáles enfermedades heredaré ni por qué, pero concluyo que se vive más tranquilo desconociendo esto, pues no sufro por males que no tengo.
 Si aparecen, haré tratamiento médico y punto. Será parte de ir conociendo los eslabones perdidos de mi historia misteriosa, y no le temo, porque desde que nací me ha rodeado el misterio de lo que no se sabe ni se puede saber".
"He tenido sueños en las noches, donde estando en el vientre de mi madre la percibía a ella como una mujer insegura, depresiva y padecía mucha angustia y sentimientos de demasiada soledad. Estar en su vientre, sentirme dentro de él y poder recordarlo, ha sido clave en la estructura de mi personalidad y de mi destino en la vida. Al igual que ella, he sufrido fuertes depresiones, angustia, ataques de pánico, sentimientos de estar sola, abandonada, aislada del mundo y marginada por la sociedad. ¿Qué pasaba en la vida de mi madre? No lo sé, pero me identifico con ella en esto que he sentido desde que estuve en su vientre y que lo seguí sintiendo estando ya con mi familia adoptiva".
"Siendo una bebé recién nacida, recuerdo que estaba en una habitación grande, de paredes blancas y ventanas pequeñas por las que entraba poca luz. Mi madre biológica me tenía en sus brazos, donde me sentía protegida y segura, pero a la vez sentía mucha tristeza, confusión, miedo y rabia. Ella me entregó en los brazos de una persona desconocida, no sé si era un hombre o una mujer, veía muy borroso y todo ese ambiente era extraño para mí, incluso amenazante.
Esa persona me llevó a manos de otra persona y pasé de mano en mano. No sé por cuántas manos pasé de persona a persona, pero era algo que no podía controlar. No entendía que estaba sucediéndome y entré en pánico. Salir del vientre y pasar de mano en mano entre tantas personas desconocidas, que me cogían y me soltaban, fue muy estresante y me daba fastidio ser tocada por mis piernas, mi cabeza y mi espalda. Era una recién nacida que no podía hablar ni expresar cómo me estaba sintiendo. Lloraba pero nadie parecía comprender mi llanto, ni les importaba.
Me sentía burlada por mi madre, confundida, triste y muy angustiada, pues fueron pasando los días y nunca más la volví a ver. La confusión se hizo cada vez más grande y la tristeza aumentó dentro de mi ser, más era algo que sólo yo sabía y lo reservé para mi por el resto de mi vida. ¿Quién pudiera creer que yo tengo recuerdos de cuando era una bebé recién nacida? ¿Qué pude recordar y conectar mis recuerdos a través de mis sueños y de pesadillas?
Mis padres adoptivos ni nadie me habían dado la confianza suficiente para expresar estos recuerdos y estos sentimientos. Sentía que debía guardar todo esto de mi madre biológica que estaba sintiendo dentro de mí, que era tan confuso".
"Llegué a mi hogar adoptivo, lloraba todas las noches y cuando me pedían que me callara, de mis ojos salían lágrimas en medio del silencio de la noche hasta que no podía más y me quedaba dormida. Agarraba mi almohadita con fuerza y la abrazaba como a una madre. Me daba miedo dormir en la oscuridad de mi habitación y la almohadita me daba seguridad y tranquilidad. Lo convertí en un objeto que me daba seguridad, como yo hubiese querido fuera mi madre. Mi almohadita es cálida y todas las noches de mi vida he dormido sobre ella, aún siendo adulta. Siento que mi almohadita es la conexión con mis ancestros, con aquellos a quienes no conozco y nunca conoceré pero que siento que debo guardar lealtad, porque de ellos vengo y pertenezco biológicamente".
"Sobre mi almohadita he derramado miles de lágrimas por la pérdida de mi hogar biológico, al cual no he podido dejar de hacer un duelo por la pérdida. Un duelo que he ido haciendo en silencio y que se revive todos los años, en especial el día de mi cumpleaños. Siento que más que celebrar mi cumpleaños, conmemoro un año más lejos de mi madre biológica y de todo el origen que me pertenece, pero que me arrebataron el derecho de saber que es mío. Cada cumpleaños siento un gran vacío en mi estómago, que necesito llenarlo con una gran torta de chocolate y helado de chocolate, para calmarlo y aún así sigue doliendo mi estómago. Para ser más exacta, siento un ardor fuerte en todo el estómago, que me hace sentir la dimensión inmensa de ese vacío afectivo que dejó mi madre. Cada cumpleaños mi corazón late con fuerza y recuerda aquello que me es negado recordar, que es a mi madre y los pocos momentos que pasé a su lado, el tiempo de gestación y lo que pude percibir de la vida afuera mientras estuve dentro de su vientre".
"Cada cumpleaños necesito llorar, pasar tiempo en soledad para recordar y conectarme con mi origen. A veces pienso, que ese día quizás a mi me recuerden y mediante pensamientos me conecto con mi madre, otra vez, si ella está viva. Ahora no sé si está viva, pero desde donde esté su alma, es posible que recuerde el día que nos separamos y el día que nací. Imposible que no lo recuerde, si ella tuvo un parto y debió dolerle dar a luz. Son suposiciones, pero siento que me conecto con mi madre ese día cada año, con mis raíces y tomo su fuerza para seguir cada año de mi enredada vida, que he podido ir descifrando gracias a que soy psicóloga y hecho por años psicoterapia".
 




Elvira Jauregizuria


www.sendabide.com
Contacto: info@sendabide.com

Blog sobre postadopción:

Adopción familiar. Adopción internacional y nacional. Psicología. Terapia familiar y de pareja. Psicoterapia.



Bilbao