LOS ADOLESCENTES AFRONTANDO ADVERSIDADES Tres estilos



 El estudio de las estrategias de afrontamiento ante situaciones de estrés ha emergido en las últimas décadas como un tema prioritario para los profesionales de la educación y la salud a la hora de modular el bienestar físico, psicológico y social de las personas. El interés se centra en descubrir cómo responden las personas, a nivel cognitivo y conductual, ante las situaciones estresantes.


El fenómeno del afrontamiento parte del hecho que la persona y el entorno se hallan en una relación dinámica recíproca. Por esta razón, puede definirse como una capacidad para resolver problemas, manteniendo cierto equilibrio entre las metas pretendidas y las demandas de la sociedad. Se trata de manejar situaciones difíciles e inusuales regulando esfuerzos y manteniendo un nivel deseable de funcionamiento personal ante las demandas y sobre la base de los propios recursos (Valdés y Arroyo, 2002).


Aunque hay numerosos hechos que pueden desequilibrar las interacciones del adolescente con su entorno, aquello realmente importante es la valoración que realiza de las demandas y de los recursos disponibles. Tanto las demandas del contexto, como la dinámica evolutiva del adolescente, son estresores que el mismo adolescente ha de afrontar, desarrollando recursos personales. Estos recursos o estrategias de afrontamiento posibilitan un comportamiento resiliente al equilibrar los factores de riesgo y los protectores.


Según Frydenberg y Lewis (2000), exiten tres estilos de afrontamiento diferentes:


El estilo dirigido a la resolución del problema se caracteriza por usar, predominantemente, las estrategias: buscar diversiones relajantes (leer, pintar, divertirse…), distracción física (hacer deporte, mantenerse en forma…), concentrase en resolver el problema (abordar el problema metódicamente, pensar en él y tener en cuenta diferentes puntos de vista u opciones de solución), esforzarse y tener éxito (mostrarse comprometido, dedicado, trabajador e implicado personalmente) y fijarse en lo positivo (mantener una visión optimista de la situación).


El estilo dirigido a la relación con los demás se caracteriza por usar, predominantemente, las estrategias: buscar apoyo espiritual (rezar y creer en la ayuda de Dios o de un líder espiritual), invertir en amigos íntimos (buscar relaciones personales íntimas o hacer nuevas amistades), buscar ayuda profesional (recurrir a consejeros profesionales), buscar apoyo social (compartir los problemas con los demás y conseguir ayuda o apoyo para enfrentarlos), buscar pertenencia (interesarse por las relaciones con los demás y preocuparse por lo que piensan de nosotros), acción social (dejar que otros conozcan cuál es nuestra preocupación y tratar de conseguir ayuda escribiendo peticiones u organizando actividades como reuniones o grupos).


El estilo improductivo se caracteriza por usar predominantemente las estrategias: hacerse ilusiones (creer que todo tendrá un final feliz), falta de afrontamiento (no hacer nada, tendencia a sentirse enfermo y a psicosomatizar), reducción de la tensión (relajar la tensión mediante acciones como: llorar, gritar, evadirse, fumar, comer, beber…), ignorar el problema (negar el problema o desentenderse de él), autoinculparse (autopercibirse responsable del problema), preocuparse (temer por el futuro y por la felicidad futura), reservarlo para sí (aislarse de los demás impidiendo que conozcan nuestras preocupaciones).


Parte del estudio se centró en comparar las estrategias de afrontamiento de un grupo de setenta y seis jóvenes delincuentes internados en un centro penitenciario juvenil con un grupo de ochenta y ocho estudiantes de bachillerato y ciclos formativos de edad y condición socioeconómica similar.


Los jóvenes infractores, a diferencia de sus coetáneos, ante las situaciones problemáticas asumen mayor grado de responsabilidad en los hechos (autoinculpación), pero presentan menos capacidad personal para tratar de resolverlos (falta de afrontamiento). Paralelamente, rehúyen compartirlos con los demás, aislándose (reserva del problema para uno mismo), hecho que incrementa la tensión que acaban liberando, ya sea mediante conductas poco saludables como beber alcohol, fumar o tomar otras drogas, mediante comportamientos de evasión temporal, tanto del hogar como de la escuela (reducción de la tensión) o a través de la plegaria (búsqueda de apoyo espiritual). Curiosamente, son los jóvenes infractores los que ponen más esperanzas previas en la resolución exitosa de sus situaciones estresantes (hacerse ilusiones).


Teniendo en cuenta que la resolución de cualquier situación conflictiva requiere el uso de estrategias cognitivas y afectivas que, de manera realista, conduzcan a modificar la situación problemática planteada (Figueroa y cols., 2005), no es extraño que algunos autores otorguen, a los infractores, una baja capacidad para solucionar los problemas interpersonales. En efecto, los jóvenes infractores presentan un estilo de afrontamiento pasivo, caracterizado por el uso de estrategias básicamente evasivas. Dicho de otro modo, su estilo de afrontamiento es improductivo.


Además, partiendo de la base que el estilo dirigido a la resolución del problema se vincula con el bienestar psicológico (Figueroa y cols. 2005), tiene sentido pensar que las dificultades para afrontar situaciones problemáticas de manera positiva, acaban generando malestar psicológico en este grupo de jóvenes.


Las personas que comparten las situaciones problemáticas con los demás (para entenderlas y expresar las emociones que les generan), afrontan la situación como una forma de crecimiento personal y sienten que poseen una red social de amigos y familiares que los apoyan y con los que se sienten vinculados (Pernas y cols. 2001). En caso contrario, puede surgir la sensación de falta de red social e incrementarse el malestar. Por todo ello, lejos de considerar al joven infractor como una persona antisocial, parece conveniente impulsar acciones educativas orientadas a promover el aprendizaje de nuevas habilidades, capacidades y competencias. Se trata de fortalecer sus potencialidades y compensar los factores de riesgo.




El artículo original puede encontrarse en la revista The Spanish Journal of Psychology:


Ferrer, M., Carbonell, X., Sarrado, J.J., Cebrià,J., Virgili, C., y Castellana, M. (2010). Distinguishing male juvenile offenders through personality traits, coping strategies, feelings of guilt and level of anger. The Spanish Journal of Psychology, 13, 2, 751-764.

AFRONTANDO ADVERSIDADES: JÓVENES DELINCUENTES FRENTE A SUS COETÁNEOS ESTUDIANTES
fecha de publicación 23/05/2011 6:00:00
INFOCOP ONLINE


Marta Ferrer1, Xavier Carbonell1, Joan Josep Sarrado2, Jordi Cebrià1, Carles Virgili1 y Montserrat Castellana1

(1) Universitat Ramon Llull y (2) Centre Educatiu Els Til·lers


Elvira Jauregizuria Elordui


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Siete de cada diez menores adoptados en Bizkaia sufren xenofobia y discriminación en el colegio

12 de Mayo 2011
Marta R. Román

La asociación de familias adoptivas Ume Alaia edita una guía de actuación y exige medidas contundentes para atajar un problema que "va en aumento"

La asociación Ume Alaia exige medidas contundente en los colegios
Discriminación y racismo, ¿por dónde empezar?

"Puto negro adoptado. Tu madre no te dio el pecho, te dio la espalda". Con este y otros insultos se enfrentan cada día en el patio de la escuela siete de cada diez menores adoptados en Bizkaia. Es una de las conclusiones a las que ha llegado un estudio realizado por la asociación de familias adoptivas Ume Alaia que pide medidas contundentes para atajar un problema de racismo, xenofobia y discriminación que "va en aumento".

Con el apoyo de BBK, este colectivo de familias adoptivas de Bizkaia ha editado la guía 'Previniendo actitudes de discriminación hacia niños y niñas que han sido adoptados/as'
http://www.umealaiabizkaia.com/pages/docs/dosierguia.pdf


Pensada para que menores, padres y madres tengan armas para enfrentarse a esta grave situación que comienza a darse en edades muy tempranas, concretamente, entre niños y niñas que están en Educación Primaria.

"En general hay más problemas en el colegio. En el patio y en el momento del recreo ocurren el 90% de los ataques", detalla la presidenta de asociación de familias adoptivas Ume Alaia, Esther Pacheco. "Insultar a un menor adoptado de esa manera tiene un agravante ya que tienen un nivel de desvinculación mayor. Su identidad se ve mucho más dañada". Pacheco se refiere así al hecho de que normalmente "vienen con su propia mochila después de haber vivido experiencias significativas de abandono, períodos relativamente largos de institucionalización e incluso a veces experiencias de malos tratos".

Realidad no conocida

En Euskadi nueve de cada diez menores adoptados proceden de otros países. Si ya su evolución e integración emocional, afectiva, social, escolar y familiar tienes sus propios condicionantes, "es mucho peor si además tienen que enfrentarse a situaciones graves de discriminación, racismo y xenofobia desde muy pequeños". Puede parecer lo mismo, pero no. Al menos para la asociación. Discriminación es cuando les dicen que 'esa no es tu madre verdadera' y usan la adopción con menosprecio, racismo cuando llaman a una niña 'china cochina' o 'rusiana' y a xenofobia cuando se martiriza a un menor asegurándole que nunca jugará en el Athlétic porque es 'de fuera'.

Los padres que se acaban enterando y que deciden ir al colegio a hablar pueden encontrarse con profesionales que intenta minimizar el asunto como si fuese una etapa más. Les parecen "cosas de críos" o consideran que "gafotas" y "puto negro" tienen la misma importancia. Nosotros creemos que no es lo mismo".

Conocimiento y medidas contundentes

La asociación Ume Alaia exige medidas contundentes en los colegios "donde este problema no se está controlando de ninguna manera y dudamos incluso de que se crea que efectivamente está pasando". Precisamente para que las administraciones públicas y la sociedad en general conociesen esta triste realidad surgió la idea de hacer un estudio que ha implicado a 100 familias y un total de 65 menores cuyo lugar de origen es China, Rusia, Colombia, Etiopía y Ucrania.

"Nuestros niños son tan vascos como cualquiera, pero acaban dudando de su propia identidad porque no tienen los mismos referentes. Una niña rusa o un niño ucraniano, por ejemplo, ven que son diferentes a sus padres. Si en el colegio perciben eso como algo malo, el sufrimiento es terrible y tienden a no contarlo". Es precisamente ese silencio el que preocupa especialmente a los padres y madres. "¿Qué hará el niño o la niña con todo ese dolor que no expresa?", se pregunta Esther Pacheco.




Elvira Jauregizuria Elordui




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PARA SER GUAPA




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No desacreditemos a la juventud. La generación ni-ni es un invento; solo un 5,6% ni estudia ni trabaja.


No es cierta una explosión de un porcentaje amplio de población joven que no estudia ni trabaja. 

 La última entrega del Observatorio Joven de Empleo del Consejo de la Juventud de España (CJE) ha acotado a un 5,6% los jóvenes entre 16 y 35 años con las características de ese perfil, según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del último trimestre de 2010.

La tasa de actividad de los jóvenes es del 72,2%. El resto, un 28,8%, en su gran mayoría están formándose. La población de jóvenes estudiantes es de 3,4 millones en estudios reglados. Al sumar la población activa en paro, que no trabaja porque no puede, la que está formándose y la que trabaja en actividades no remuneradas, como un voluntario en una ONG, resulta que sólo hay un 5,6% de jóvenes ni-ni.

No solo eso si no que además cerca de 200.000 jóvenes españoles realizan trabajos sociales o actividades benéficas sin remunerar, según los datos del estudio. Para la estadística de la EPA son ni-ni pero 3 público
madrid.
Otro estudio del Instituto de la Juventud (Injuve) rebajó al 1,7% el porcentaje de jóvenes que no estudian ni trabajan.
El análisis del Injuve enfocó en la “desmotivación” la causa por la que estos jóvenes no optan por la formación ante la falta de trabajo.
La insistencia errónea desde sectores de considerar que la población inactiva, junto con la parada,
suman un alarmante porcentaje de jóvenes que han dado lugar a una generación perdida, ha provocado la
reacción juvenil. (El movimiento Juventud sin Futuro, consiguió congregar el pasado 7 de abril a 5.000
personas en Madrid en una manifestación contra los recortes sociales.)
La tasa de inactividad juvenil cercana al 30% preocupa a los responsables del observatorio, que temen que la vuelta a los niveles previos a la crisis “va a costar mucho”, aunque esperan una “ligera caída” en el primer trimestre de 2012, según el portavoz
socioeconómico del CJE, José Luis López.


Fuente Siis


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