REDES DE APOYO SOCIAL Y ADAPTACIÓN DE LOS MENORES EN ACOGIMIENTO RESIDENCIAL

Eduardo Martín y Luz María Dávila

En este trabajo se analiza la relación que guardan las redes de apoyo social con la adaptación personal, escolar y social de los menores en acogimiento residencial. La muestra estaba formada por 102 menores que vivían en hogares de protección y que cumplimentaron el Cuestionario de Apoyo Social y el TAMAI. Los resultados hallados muestran cómo el apoyo social recibido desde el contexto familiar, a pesar de ser éste el mayor proveedor de apoyo, no mantiene ninguna relación con la adaptación de los menores. Tampoco se encuentran relaciones entre el apoyo social recibido por los iguales y la adaptación. Es el apoyo social recibido por los adultos de los contextos extrafamiliares, y sobre todo el afecto, el que parece tener una incidencia positiva en la adaptación de los menores, sobre todo en el ámbito escolar y social. Estos resultados se discuten en relación a sus implicaciones para la mejora de los programas de acogimiento residencial.


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Lo cognitivo-emocional en la educación


La revisión del sistema educativo español, como el de otro país, no sólo puede estar centrada en saber más, en saber para hacer o saber para pensar, sino también en saber para vivir y convivir. No sólo porque sea un objetivo personal y social importante, sino porque se demuestra empíricamente que determinados valores y estrategias cognitivo-emocionales ("moldes mentales") son predictores superiores al CI para mejorar el rendimiento académico.


El informe PISA no manifiesta tanto los bajos resultados de los escolares españoles por carencia de conocimientos "declarativos" o conceptuales, como de conocimientos procedimentales, especialmente, destrezas para comprender textos escritos, solucionar problemas matemáticos o aplicar principios elementales científicos en la realidad cotidiana.

Esto es una constante en todo el sistema educativo español, a nivel de primaria, de secundaria o de enseñanza superior, con la contradicción de que algunos de nuestros alumnos que sobresalen en conocimientos respecto a los de otros países, se sienten indefensos cuando son sometidos a un trabajo de análisis crítico, de elaboración, de investigación o de aplicación.

El grito de Montaigne, desde el siglo XVII, sigue vivo en todo este debate: "Más vale una cabeza bien hecha que una cabeza bien llena". Cuesta todavía asumir una escuela que enseñe a "aprender a aprender" y a "aprender a pensar". Pero, por otra parte, una educación centrada sólo en la eficiencia sería verdaderamente deficiente.

En nuestra realidad actual hay muchos problemas de alto reclamo social como la drogodependencia, el individualismo, el hedonismo, el consumismo, el estrés, la violencia o el maltrato, ante lo que la escuela no puede excusarse, ni mirar para otro lado, por muchas dificultades que haya, pues tiene que ser compensadora de los déficits.


La escuela tradicional estaba preocupada por "el saber". Luego, en los años cincuenta y sesenta, con el modelo conductista, por "aprender a hacer". Más tarde, con el modelo cognitivista, por "aprender a aprender" y "aprender a pensar". Hoy se vislumbra el interés por "aprender a vivir" y por "aprender a convivir". Esto está siendo demandando por diferentes razones sociales, sin embargo, la meta del bienestar subjetivo individual (BIS), reflejada en aquella frase de Nelly, "más vale un barrendero feliz que un sabio desgraciado", y recogida en numerosas investigaciones psicológicas actuales, es esencialmente individualista si no queda complementada, por lo que denominamos la Aportación al Bienestar Comunitario (ABC).


También influye la importancia que lo emocional tiene en la propia eficacia y el rendimiento, como lo evidencia el mundo de la empresa.

Los valores, al fin y al cabo, son metas deseables, pero, ¿cómo desarrollarlas? ¿De qué dependen? Sin duda, de la inteligencia emocional de cada uno. Sin embargo, la inteligencia emocional, tal como ha sido planteada por Goleman, deja muchos vacíos, siguiendo a los propios autores originales, Salovey y Mayer, además de no haber conseguido explicar, el rendimiento académico prometido.

En la película "Mar adentro", Amenábar enfoca en varias ocasiones la portada de nuestro libro "Los Moldes Mentales: Más allá de la inteligencia emocional", especialmente cuando Rosa intenta que Ramón Sampedro, en su deseo de morir dignamente, cambie sus moldes y, en ese intento, el tetrapléjico le hace ver cuáles son sus motivaciones profundas. Y es que la teoría de los Moldes Mentales (Hernández, 2002, 2005a) defiende que generamos estrategias cognitivo-emocionales, que, a través de situaciones reiteradas, se convierten en formatos de pensamiento, viniendo a ser como el "psicoma" humano, responsable de nuestras creencias, emociones y comportamientos.

A través del análisis factorial, partiendo del modo de pensar antes, durante y después de las situaciones emocionalmente implicativas, hemos extraídos treinta moldes mentales que parecen los más dominantes en nuestro modo de reaccionar, interpretar o valorar la realidad.


Las distintas investigaciones están demostrando cómo estos moldes predicen en alto grado la adaptación y el bienestar subjetivo (Hernández, 2002), se relacionan con el estilo educador de los padres (Hernández, 2005c); pero lo que es más sorprendente es que predice el rendimiento académico de forma destacada.


Hemos podido comprobar que la capacidad predictiva de los moldes mentales respecto al rendimiento en matemáticas, es superior a la de la inteligencia racional, medida por el Raven (Hernández, 2005 a, b). Así, los alumnos con peor rendimiento se caracterizan por tener moldes de focalización en la carencia, evaluación selectiva negativa, anticipación de esfuerzo y costo, disociación emocional, autoconvicción inhibitoria, falta de encaje emocional, disposición hostil, dependencia social, implicación vital, junto con empobrecimiento de moldes optimizadores (anticipación constructiva previsora y autoconvicción volitiva). Este nivel de predicción alcanza el 36% de la varianza, frente al 5% de la inteligencia, cuando se trata de comparar alumnos que mejoran o no en una segunda evaluación.


Tales resultados se confirman con distintos alumnos, materias y situaciones, hasta el punto de evidenciarse la superioridad de jugadores de ajedrez en competición que habían recibido un programa de modificación de los moldes mentales, frente a los que no lo recibieron, a pesar de haber partido de un mismo nivel, según historial de ELO (Hernández y Rodríguez-Mateo, 2005).


Con estos datos se pone de manifiesto que la escuela no debe estar centrada sólo en las competencias intelectivas para conseguir eficiencia, sino también en las autocompetencias emocionales o moldes mentales. La escuela no es distinta de la vida, pues muchos aspectos que ayudan a saber vivir también ayudan a ser más eficientes.
Pedro Hernández "Guanir"

La versión completa en la que se basa este artículo puede encontrarse en la revista Papeles del Psicólogo: Educación inetelectiva versus emocional: ¿conflicto, limitación o incompetencia? Papeles del Psicólogo. Vol. 27 (3), pp. 165- 170.




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INTERVENCIÓN FAMILIAR ESTRATÉGICA EN EL ÁMBITO DE LA VIOLENCIA

Cloé Madanes


Entre los meses de mayo y noviembre de 2008, la Fundació Concepció Juvanteny, de Barcelona, en colaboración con el Centro Reina Sofía y contando con el apoyo del Center for Child and Family Development de la Universidad de San Francisco (California, EEUU), organizarán un Curso de Especialización en Intervención familiar estratégica en la prevención y el tratamiento de la violencia, un tema de máxima actualidad y gran relevancia para los profesionales de la Psicología. Este Curso, dividido en 5 sesiones monográficas independientes, que se llevarán a cabo en Barcelona y Valencia, estarán impartidos en exclusiva por la Dra. Cloé Madanes, referencia internacional en terapia familiar breve y una de las principales promotoras de la aproximación estratégica en la terapia familiar.


Para todas aquellas personas que estén interesadas en asistir a estos cursos, que se celebrarán en Barcelona los días 31 de mayo y 1 de junio; 6 y 7 de septiembre; 27 y 28 de septiembre; y en Valencia los días 25 y 26 de octubre; y 22 y 23 de noviembre de 2008, pueden obtener más información entrando en la página web del curso o del Centro Reina Sofía.

ENTREVISTA A CLOÉ MADANES
INFOCOP:Su forma de trabajar abarca diferentes niveles (individual, parejas, familiar organizacional, comunitario, etc.), pero, ¿en qué consiste exactamente su propuesta teórica y metodológica? ¿Qué elementos definitorios podría resaltar de la misma?


-Ningún ser humano existe en aislamiento. Todos somos parte de un contexto social determinado, de una red de relaciones con familiares, amigos, comunidad, etc. Las relaciones interpersonales tienen un enorme poder para lastimar y también para reparar. Cuando una persona sufre de un problema emocional, la manera más efectiva de conseguir que mejore, es a través de un cambio en su contexto social de referencia. Además, el contexto más relevante para la persona suele ser la familia, es decir, aquéllos con quienes comparte un pasado, un presente y va a tener un futuro. Es por esto que intervenimos en la familia. Algunas veces, el contexto social más importante es la escuela o el trabajo y entonces, lo hacemos desde esos otros espacios.


Como elementos definitorios, hemos de comentar que intervenimos en la familia porque pensamos que los problemas de conducta y los trastornos emocionales, así como la violencia, tienen poco o nada que ver con algo del interior de la persona, con su mente, su personalidad, con un diagnóstico o un problema químico. Más bien, es la relación entre las personas lo que causa problemas en el individuo, ya se trate de niños, jóvenes o adultos, y es la modificación de las relaciones lo que lleva al individuo a cambiar y a superar sus problemas. Por eso, para entender al individuo, debemos entender a la familia (sus relaciones, sus valores, sus necesidades y su contexto social).

-Usted habla de intervención breve estratégica como algo fundamental en su forma intervenir. Concretamente, uno de los principios básicos de su propuesta es que los individuos, las relaciones, las organizaciones y las comunidades pueden ser guiados hacia el cambio positivo a través de intervenciones estratégicas planificadas. De forma más concreta, ¿cómo concibe usted este tipo de intervención estratégica? ¿En qué consiste exactamente la planificación estratégica?


-La intervención estratégica consiste en una serie de pasos dentro de diferentes metodologías y para diferentes problemáticas, por ejemplo, para resolver un problema emocional de un niño, la violencia de un adolescente, un problema matrimonial o un caso de abuso sexual.

Los pasos tienen en común que siempre se empieza por investigar quiénes son los sujetos y las organizaciones involucradas en el problema. Luego se reúne a estas personas en una primera sesión, donde se observa qué recursos existen para resolver el problema en cuestión. A partir de esto, se elabora una estrategia que consiste básicamente en orientar a los participantes hacia cómo deben cambiar las relaciones entre ellos con el objeto de que el problema deje de existir y para que mejore la calidad de vida de todos los implicados.

Desde el punto de vista de la planificación, el profesional formula un plan de intervención para lograr los objetivos, que deben ser explícitos y claros. No sólo se elabora un plan general de intervención sino que también se hace para cada sesión. Después de cada cita, el profesional evalúa los resultados y modifica el plan si es necesario. Si el plan no tiene éxito, el profesional se disculpa y modifica su estrategia y su plan hasta lograr los resultados deseados.


-Tal y como ha tenido conocimiento nuestra redacción, usted va a impartir recientemente varios Seminarios sobre intervención familiar estratégica en la prevención y en el tratamiento de la violencia, un tema objeto de gran preocupación hoy en día en España (asuntos como la violencia de género, el acoso escolar, etc.). ¿Qué aporta su modelo al abordaje integral de la violencia? ¿Qué aplicaciones encontramos en este campo?


-Ciertos tipos de violencia provocan un dolor en la víctima que no es sólo físico y emocional, sino también espiritual, en el sentido de un sufrimiento que afecta a la esencia misma de la persona (podríamos decir, que se trata de un dolor en el alma). Esto es lo que ocurre, por ejemplo, en el abuso sexual infantil, en las guerras étnicas y en la tortura política. Es importante ayudar a la víctima, pero también lo es ayudar al victimario para que nunca más vuelva a ejercer violencia. Yo desarrollé un método que permite conseguir estos objetivos y que consiste en una serie de pasos donde el victimario, en público, demuestra que entiende el dolor espiritual que causó, se arrepiente sinceramente frente a la víctima, y hace actos de reparación.


De esta manera, este método se aplica al abuso sexual, a la violencia adolescente, a la negligencia, a la violencia en la pareja, a la violencia en la escuela, y a situaciones de abuso y violencia en contextos más amplios como la iglesia o el gobierno.


-Como usted está indicando, los programas formativos y cursos que imparte abarcan un amplio espectro de problemáticas y agentes implicados: familias, jóvenes adultos, negligencia y abuso físico de menores, acoso escolar, violencia en las relaciones de pareja, etc. ¿Nos podría comentar algunos de los resultados más significativos obtenidos con su propuesta de intervención en su larga trayectoria como terapeuta familiar? ¿Qué ventajas principales destacaría de su metodología de trabajo?


-En el instituto que dirijo en Washington, estuvimos trabajando durante 15 años con todos los adolescentes abusadores sexuales de nuestro condado y sus familias. Llegamos a tener bastante éxito con nuestra forma de intervención pues en el 98% de los casos no se produjo repetición de este tipo de actos. Ninguna de las víctimas se convirtió en victimario ni fue abusada nuevamente, unos resultados que fueron comprobados por el Departamento de Justicia Juvenil y por el Departamento de Asistencia Social. Éstos son resultados extraordinarios para una psicoterapia, lo que me llevó a desarrollar esta metodología en otros contextos y situaciones de violencia y abuso.


La mayor ventaja de este método está en el éxito del enfoque. Una ventaja importante es que el profesional interviene para mejorar la situación de muchas personas al mismo tiempo y no se centra únicamente en un solo individuo. Como el enfoque es con la familia y con la comunidad, estas personas aprenden y desarrollan recursos para ayudar a otros a lo largo de sus vidas, de manera que tiene repercusión en la sociedad en un sentido más amplio y continuidad en el tiempo. El método es relativamente simple y fácil de aprender.


Es muy importante poner fin a la violencia y al abuso de los niños. Para que esto se produzca, es necesario trabajar con el abusador. No existe otro método mejor para prevenir la violencia.


Con la intención de importar este modelo terapéutico a Europa, y más concretamente a España, la Fundación Concepció Juvanteny de Barcelona, envió a un grupo de 15 de sus profesionales para participar en un curso intensivo que se realizó en San Diego, California. Este equipo de profesionales, representantes en España del modelo del Madanes Institute, ha creado una entidad llamada Centro de Intervención Breve en Relaciones Humanas (CIBRHUM), con la intención de ir extendiendo este modelo terapéutico y al mismo tiempo formar nuevos profesionales mediante diferentes actividades y acciones, como puede ser dar apoyo y colaboración a este curso de especialización que ahora se celebra en Barcelona y Valencia.



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La salud de los niñ@s adoptad@s




Estudio sobre la salud de los niños adoptados:

Siete de cada diez niños procedentes de la adopción internacional está malnutrido. En concreto, el 60 por ciento presenta malnutrición leve y el 16, severa. Además, el 70 por ciento no está vacunado contra las paperas, el 62 contra la rubéola y el 21 contra el sarampión, según un estudio realizado por el Servicio de Pediatría del Hospital Carlos III, de Madrid, dirigido por Mª José Cilleruelo y presentado en abril. Estos porcentajes, sostiene, "pueden tener gran importancia en la futura aparición de brotes de estas enfermedades".

España es el segundo país del mundo en adopción internacional después de Estados Unidos, y se calcula que entre el 10 y el 15 por ciento de los niños adoptados presenta problemas sanitarios no conocidos antes de la adopción y el 35 por ciento alguna enfermedad infecciosa.

El estudio ha analizado a 637 menores, de los que el 69 por ciento procedía de Asia, el 18 de Europa del este, el 8 de Iberoamérica y el 5 de África. El 76 por ciento era niña y la edad media en el momento de la adopción era de 27 meses. La investigación se planteó para conocer la tasa de protección serológica frente a enfermedades prevenibles por vacunas, y se vio que este parámetro está relacionado de forma significativa con el país de procedencia.

Así, los niños de Europa del este mostraron de forma global la mejor protección vacunal, con porcentajes similiares a los de la población infantil española, excepto para sarampión, parotiditis y rubéola. A la inversa, los niños procedentes de países africanos, Nepal y Haití mostraron los índices de protección vacunal más bajos. En función de sus resultados, Cilleruelo recomienda unas pautas de vacunación adaptadas a la zona de procedencia y a la edad del niño.

En el 80 por ciento de los casos sí que presentaron protección frente a tuberculosis, difteria (vacuna DTPa), tétanos y poliomelitis (VPI). Un 51 por ciento había sido vacunado contra el sarampión, aunque tan sólo un 18 había recibido la triple vírica (VTV).

Infecciones

En cuanto a enfermedades infecciosas importadas, no hubo ningún caso de infección por VIH, ni hepatitis C ni sífilis. En 28 niños se comprobó infección por virus de la hepatitis B, que evolucionó en nueve de ellos a hepatitis crónicas, mientras que un 76 por ciento de los menores estaba vacunado frente a este virus. Fueron diagnosticados de infección tuberculosa latente 70 niños (11 por ciento), de los cuales ocho desarrollaron la enfermedad.

Asimismo, el 19 por ciento de los niños presentó parásitos intestinales patógenos. En el estudio también se evaluó el estado nutricional de los menores, que hasta en un 16 por ciento sufría malnutrición severa. Por lugar de procedencia, destacó el pobre estado nutricional en el que se encontró al 38 por ciento de los niños de India y al 23 de los de Europa del este. Aun así, la experta sostiene que "en su conjunto" la situación sanitaria de los niños adoptados se puede calificar de "buena".
Fuente revista Adoptantis.


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HIJOS ADOPTADOS

Entrevista a Jesús Palacios



Las familias están preocupadas por los problemas a la hora de asumir que sus hijos que son adoptados. ¿Es traumático ese proceso?


No, sobre todo si la familia lo hace con tranquilidad y confianza. Si se empieza pronto y se hace con mucho afecto y poco a poco los niños lo van incorporando. Una mujer me decía que tenía que hablar con su hija y que tenía miedo, y le decía "nunca tengas miedo, porque si lo tienes nunca lo harás bien. Habla desde el corazón, con tranquilidad, con confianza, intenta entender lo que la niña siente y lo vas a hacer muy bien". Hay que tener confianza.

¿Los padres adoptantes se sienten menos capaces de comunicarse con los hijos?

Son más miedosos. Porque, entre otros motivos, hay cosas que no saben del pasado del niño y tienen miedo a que les hagan preguntas que no sepan contestar. Hay que decirle al niño que eso no se sabe, pero se puede explorar qué cosas pudieron ocurrir. Lo importante es que el niño sepa que puede preguntar, que puede expresar sentimientos, y los padres tienen que ser capaces de que los exprese, no esperar a que el niño pregunte, sino darle la oportunidad de hablar.

¿Hay alguna edad a la que sea más aconsejable decir al niño que es adoptado?

Hay que empezar pronto. Entre los dos y los tres años es bueno que el niño lo sepa, contándole una historia muy sencilla, como que el estuvo en una barriga distinta a la de su mamá pero que su papá y su mamá le estaban esperando con mucha ilusión. A medida que el niño crece hay que añadir elementos a esa historia y eso es lo que les cuesta más trabajo a los padres. Creen que porque ya se lo dijeron cuando tenía dos años, pero cada edad tiene contenidos distintos.

El hecho de proceder a veces de culturas diferentes, ¿supone un choque o son demasiado pequeños?

Cada vez es más frecuente que haya más niños con rasgos físicos diferentes y eso les ayuda mucho. Antes ser diferente llamaba más la atención, ahora es más sencillo.

¿Se enfrentan con frecuencia a actitudes racistas?

Sí, sobre todo porque los niños saben ser crueles entre ellos y, cuando sienten envidia y quieren dar una puñalada, se meten con el color de piel o con que sus padres no son sus padres. Estos han de estar pendientes y darle al niño herramientas para protegerlo y defenderse. Toda persona que es distinta, sea porque es adoptado o porque es más bajito o gordito, tiene que aguantar un dedo que le señale diciendo "eres diferente, más débil, nos podemos aprovechar de ti".

¿Los padres suelen enfrentarse con ansiedad al proceso de adopción, quizá por el largo tiempo que transcurre?

Creo que la espera es buena y la prisa mala. No estoy de acuerdo con que las cosas tengan que hacerse corriendo. Tampoco quiero decir que haya que alargarlas, pero es una decisión que se debe madurar, pasar por la formación, hablar con la gente, pasar por los procesos de valoración, no correr; no tumbarse a esperar, pero no querer hacerlo todo. A veces en este mundo de las prisas todo tiene que ir a alta velocidad.

¿La Administración hace lo que puede o se queda corta?

Siempre se queda corta.Y cuanto más haga más corta se queda. Al principio nos planteábamos la selección de las familias, luego la formación, ahora la post adopción... A medida que crecen hay más conciencia de necesidades y derechos, y se reclaman más cosas, y la Administración tiene que responder. Castilla y León se ha destacado por hacer las cosas bien.


¿Qué habría que cambiar?

Debería haber más profesionales, más proximidad con las familias, más formación, mejor valoración, más apoyo y seguimiento cuando los niños llegan.

¿El aumento de acogimientos en familia ajena se produce por haber más situaciones de desprotección?

No aumentan los casos de desprotección sino, afortunadamente, los acogimientos familiares. Un problema muy grave, una vergüenza nacional, es la cantidad de niños que hay en centros y que podrían estar con familias de acogida. Por fortuna aparecen tímidamente programas de acogimiento en familias, pero hacen falta muchos más, y todas las administraciones se comprometen poco. Habría que cerrar todos los centros, que no hubiera en Castilla y León un niño menor de un año en un centro. Si tiene que ser separado de su familia, que vaya a otra. Ese es uno de los grandes defectos del sistema de protección. Los centros son cada vez mejores, pero son siempre centros, sin la responsabilidad o el compromiso que hay en una familia.

Fuente revista Adoptantis

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LOS COMPONENTES DEL DESARROLLO DE LA IDENTIDAD. Adopciones familiares.

El desarrollo de la identidad se inicia en los primeros años de vida a partir de la relación que el niño establece con las personas que le atienden. Los primeros elementos implicados en el desarrollo de la identidad y la autoestima es la vinculación afectiva segura.

Una figura de apego inconsistente que no atiende adecuadamente a sus necesidades, puede afectar negativamente a la seguridad que el niño siente, su sensación sobre el control de los eventos y su autoestima. Le será imposible aprender que sus figuras de apego son incondicionales, que sus conductas son entendidas y atendidas por los demás, que es digno de ser querido, y, por tanto, estimable.

En los años preescolares y gracias a una mayor competencia cognitiva, empieza a agrupar objetos en categorías. Así aprende el concepto de familia y la identificación del niño con una familia, unos valores, creencias y características. Hay un modelado de rol y una imitación de comportamientos de aquellas personas más significativas.

Cuando se inicia la escolarización se dan procesos de comparación con otros niños que van a influir en la forma en que él se ve a sí mismo. Establece una jerarquía de valores que determinarán su auto imagen en función de la importancia que de a cada una de sus características.

La adolescencia es un momento evolutivo en el que el niño integra todos los componentes de su identidad y les da un sentido global al responder a la pregunta quien soy yo. Se añade además, un elemento nuevo, la imagen corporal que se ha ido transformando desde el nacimiento. Se unifican los distintos aspectos del yo con la imagen que los demás nos reflejan de nosotros mismos.

El desarrollo adecuado de la identidad tiene diversas amenazas en el caso de niños de protección. En los niños maltratados no se desarrolla adecuadamente la confianza básica ni un apego seguro. El abandono, rechazo y/o maltrato fomentan la aparición de ideas negativas sobre sí mismo, como un ser que merece ser castigado, o que no vale lo suficiente para ser querido.

En el caso del acogimiento familiar, el desarrollo del sentimiento de pertenencia a una familia se ve amenazado por encontrarse en una situación que puede ser ambigua si no mantiene contactos regulares y adecuados con su familia.

En los casos de adopción, en la construcción de su identidad pueden surgir importantes problemas en el momento que empieza a preguntarse sobre los motivos del abandono de sus padres. Puede sentirse un ser que ha sido rechazado y esto afectar a su auto imagen.

Cualquier conflicto con su familia adoptiva puede reactivar este sentimiento de rechazo y profundos temores de abandono y pérdida. Una no adecuada resolución del duelo puede activar situaciones de “romance familiar”, idealizando una imagen de sus padres biológicos en detrimento de la imagen de la familia adoptiva. Por otra parte pueden permanecer activos sentimientos de culpa o de enfado. Esto puede afectar de manera muy negativa al vínculo entre la familia adoptiva y el niño adoptado, si la familia no comprende la dinámica de estos procesos y no está adecuadamente preparada para hacer frente a los problemas de individuación del adolescente.

Existe evidencia suficiente en que la situación de ser adoptado aumenta la vulnerabilidad de los niños ante situaciones de estrés y a padecer problemas emocionales.


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