ORGANIZACIONES DENUNCIAN EL CRECIMIENTO DE IRREGULARIDADES EN CASOS DE ADOPCIÓN

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Guatemala está hoy entre los países que más ceden niños para la adopción. Según datos de la Organización Internacional de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), Guatemala es el cuarto país del mundo en cantidad de menores dados en adopción, quedando detrás sólo de Rusia, China y Corea del Sur.

La actividad mueve anualmente cerca de 100 millones de dólares, lo que ha provocado el aumento de robos de niños guatemaltecos para ser vendidos en redes ilegales de adopción.

Solamente en el primer semestre de este año, se registró el robo de 230 niños, además de la existencia de secuestro a mano armada, substracción de bebés de madres solteras, amenazas, coacciones de familiares. Datos como estos fueron llevados a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a través del Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL) y de la Casa Alianza, que el último día 13 de octubre llevaron a la Comisión sus principales preocupaciones en relación con las irregularidades que persisten en los procesos de adopción en Guatemala.

De acuerdo con las organizaciones, el 97,3 % de las adopciones son realizadas a través de ESCRIBANOS, que actúan sin ninguna supervisión. Sobre el asunto, las dos entidades enfatizaron la necesidad de que los procesos de adopción sean supervisados por un juez para garantizar el respeto de los derechos fundamentales de los niños.

Las organizaciones también dirigieron críticas al gobierno de Guatemala, cuestionando acerca de por qué estando conscientes de la problemática, no han tomado medidas para controlar la situación. Ellas dijeron además que esperan que la aprobación de la nueva Ley de Adopciones, prometida para este año, sea elaborada de acuerdo con las normas internacionales de derechos humanos.

La nueva ley tiene como objetivo eliminar los incentivos económicos en los procesos de adopción.
Según datos de la Procuraduría General de la Nación (PGN), el último año, 4.837 niños guatemaltecos fueron concedidos en adopción a familias extranjeras, un 10% más que en 2005. Hasta agosto de 2007, este número ya contaba con 2.271 adopciones, lo que revela un crecimiento de los números. De este total, el 98% fueron realizadas por extranjeros, la mayoría matrimonios de Estados Unidos.

A causa de las estadísticas, desde agosto de este año, la embajada de Estados Unidos en Guatemala ha exigido, entre otras medidas, que cada niño adoptado sea sometido a pruebas de DNA para garantizar que el padre donador sea de hecho el progenitor del niño. La embajada estadounidense para fines de este año espera ratificar el Convenio de La Haya, firmado el 29 de mayo de 1993 y que trata sobre la Protección del Niño y sobre Cooperación en Relación con la Adopción Internacional.

El mercado de adopciones en Guatemala tiene por detrás una gran red mafiosa que involucra a abogados, escribanos y "captadores", que convencen a jóvenes madres y mujeres de bajos ingresos a dar sus hijos en adopción. Muchas de ellas, aceptan las propuestas de los delincuentes a cambio de dinero o hasta incluso por asistencia de salud.

Cada matrimonio extranjero interesado en adoptar un niño guatemalteco desembolsa una cantidad que varía entre 20 y 30 mil dólares, lo que incluye el pago del viaje, los papeles y los honorarios de los abogados, ya que el proceso es encaminado vía funcionarios y no vía judicial, lo que disminuye el tiempo de espera para la conclusión de la adopción.

Las adopciones en Guatemala están regidas por el Código Civil, a través de la Ley de Protección Integral de la Infancia y Adolescencia y la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Niños, pero no existe una norma específica ni una autoridad central para tratar sobre el asunto.



Fuente: Adital

Elvira Jauregizuria Elordui
Paz Bahillo Calle

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