DE TODOS LOS COLORES


De todos los colores es un espacio abierto donde queremos exponer nuestras ideas, experiencias, canciones, relatos...

También noticias sobre las relaciones en la familia, y más en concreto sobre los procesos vinculares de la adopción. Pero también sobre las relaciones en pareja.
Y sobre todo de los niños y niñas.
Son textos que creamos nosotras o que encontramos y que nos llaman la atención,

que nos inquietan o preocupan,
que nos resultan sugerentes.
Haremos comentarios desde el deseo de aportar nuestras experiencias personales y profesionales.

Es un lugar donde nos gustaria que hiciérais también vuestras aportaciones ....., , no cosas personales ( tenéis nuestra dirección de correo para hacer consultas más personales) sino opiniones, experiencias....... lo que se os ocurra.

LA INTERRACIALIDAD EN LA ADOPCIONES INTERNACIONALES



















Desde SENDABIDE estamos convencidas de la función de protección de la infancia de las adopciones familiares.
Teniendo en cuenta que su objetivo debe ser dotar a los niños de una familia, que es el ámbito que necesita toda cría de ser humano para su adecuado desarrollo. Y no tanto un niño o niña para una familia.
Y puesto que son niños y niñas que han sufrido tempranas experiencias de adversidad biológica y social, por el abandono, situaciones de desamparo y su posterior institucionalización.
Consideramos que, además de otras muchas cosas, el proceso de la adopción de una niño en una familia es esencialmente un proceso paliativo que se deberá ir dando en el tiempo.
Por eso es que siempre hablamos de familias adoptantes más que de familias adoptivas.

LA INTERRACIALIDAD EN LAS ADOPCIONES













Se están dando dos tipos de argumentos sobre la práctica de las adopciones interraciales: en primer lugar, se afirma que los niños pertenecientes a grupos sociales minoritarios criados en otras familias, sufrirán problemas emocionales, de desarrollo y/o socio-culturales, en especial referidos a una inadecuada identidad racial y a una baja autoestima.

Desde esta perspectiva, es central la creencia de que una identidad racial positiva es la esencia de un saludable desarrollo personal y que los niños adoptados por familias de otras razas, debido a esa inadecuación en la identificación con su raza, manifestarán una adaptación psicológica más pobre que sus iguales adoptados por familias con las que coinciden racialmente.

El segundo tipo de argumento en contra de las adopciones interraciales, es esencialmente político. Se piensa que los sistemas sociales y culturales que han permitido y alentado estas adopciones, reflejan ideologías parciales que fracasan en reconocer la fuerza de las culturas minoritarias. Por consiguiente, la mayoría de argumentos se centran en percibir defectos en el sistema del Servicio Social.

El punto de vista contrario afirma que los resultados de las adopciones interraciales no son necesariamente negativos y que la necesidad que un niño tiene de una familia estable, pesa más que el posible beneficio que en la vida del menor puede hacer la unión con una familia de igual raza.
Se mantiene que las adopciones interraciales son una práctica positiva, ya que promueven la integración racial, el ideal por el cual una sociedad tolerante debe luchar, y además que no reconocen la superioridad de ninguna raza en términos de que todas ellas son capaces de proporcionar un hogar adecuado para los niños.
En una de las investigaciones, (Brodzinsky) aun cuando se vio que la gran mayoría de padres consideraban muy importante la identificación de los niños con su propia identidad racial, un número considerablemente inferior de menores mostraba actitudes positivas hacia su raza. Mientras los niños se resistan a tratar el tema con sus padres, tal como ocurre a menudo, se cuestionará la validez de la información ofrecida por los padres adoptivos respecto a la adopción interracial.
Otros investigadores han trabajado directamente con los niños, evaluando la identidad racial a través de test proyectivos.
Los resultados de estos estudios sugieren que estos menores manifiestan una opinión más negativa sobre su propia condición racial, presumiblemente como resultado de haberse criado en familias de otra raza.

Sin embargo, otros estudios muestran cómo la presencia de niños pertenecientes a minorías sociales incrementa la aceptación de tales minorías por parte del resto de la familia, y que estos niños adoptivos se identifican a sí mismos como bi-rraciales, lo cual es un hecho enriquecedor.

Una cuestión en la que los estudios han fracasado en abordar es si la identidad racial tiene alguna relación en lo que se refiere a la adaptación de los niños sujetos de adopciones interraciales.


Algunas investigaciones llegan a la conclusión de que las dificultades psicológicas de estos niños se incrementan con el tiempo.
La disminución en la adaptación parece estar relacionada con la manera en que las familias adoptivas manejan los temas relativos a la identificación racial con el paso de los años.
Los datos indican que esta identificación se vuelve más dicotómica con el tiempo, sugiriendo que las familias y los niños adoptados tienen dificultades en integrar los sistemas de valores de las distintas razas cuando los niños se van haciendo mayores.

Artículo de Interadop

SE PUEDE LLEGAR A CISNE


Se puede llegar a cisne: En su libro Los patitos feos, Boris Cyrulnik, psicoanalísta, etólogo y escritor transmite un mensaje de esperanza a quienes han sufrido una infancia dura y traumática:
"Un niño maltratado puede sobrevivir sin traumas si no se le culpabiliza"
Buen conocedor del ser humano y de sus mecanismos el francés Boris Cyrulnik nos cuenta cómo se puede construir una vida feliz desde una niñez desgraciada.



Nacido en Burdeos en 1937 en una familia judía, sufrió la muerte de sus padres en un campo de concentración nazi del que él logró huir cuando sólo tenía 6 años. Tras la guerra, deambuló por centros de acogida hasta acabar en una granja de la Beneficencia. Por suerte, unos vecinos le inculcaron el amor a la vida y a la literatura y pudo educarse y crecer superando su pasado. Curioso y polifacético, además de un gran viajero, Boris Cyrulnik ha dedicado su vida académica y profesional a la psiquiatría, el psicoanálisis y la etología.
Es un hombre de físico imponente, sonrisa amplia y fascinante conversación. Le gusta el rugby, sigue la actualidad política, lee con la misma pasión con que escribe y acaba de publicar en España el libro Los patitos feos. Nadie diría que detrás de la pausada voz y la mirada cordial de este psiquiatra francés de 65 años se esconde un superviviente.

Su vida es la historia de una redención: nació en Burdeos en el seno de una familia judía emigrada de Ucrania, y con sólo cinco años contempló cómo sus padres eran deportados y asesinados en un campo de concentración. “No es fácil para un niño saber que le han condenado a muerte”, recuerda ahora sin aparente amargura.
Él logró escapar y comenzar una vida nómada que le arrastró por orfelinatos y centros de acogida. Era el típico caso perdido, un patito feo condenado a llegar a la edad adulta convertido en un maltratador, un delincuente o un tarado.
Pero no fue así. Cyrulnik conoció a unos vecinos que le descubrieron el lado afable de la vida, le trataron como a una persona y le animaron a estudiar psiquiatría. Hoy es feliz, adora a la familia que ha formado y se ha convertido en uno de los analistas del comportamiento humano más importantes del mundo. Él mismo encarna un ejemplo perfecto del tipo de lucha que defiende en su libro, bajo el término de resiliencia.
El Diccionario de la Real Academia Española define este término de origen latino como “la resistencia de un cuerpo a la rotura por golpe”, pero para Cyrulnik significa mucho más: “la capacidad del ser humano para reponerse de un trauma y, sin quedar marcado de por vida, ser feliz”.
Se puede leer en su libro que para que una persona tenga un trauma tiene que ser golpeada en dos ocasiones.
El primer golpe es algo real, físico: nos han humillado, tenemos hambre, nos han herido, tenemos frío... Pero eso no es el trauma, eso es una forma de sufrimiento. Para que haya trauma es necesario que haya un segundo golpe en la representación de lo real. Imagínese que un niño ha tenido un problema, que ha recibido un golpe, y cuando le cuenta el problema a sus padres, a éstos se les escapa un gesto de disgusto, un reproche. En ese momento han transformado su sufrimiento en un trauma.
Su libro lanza, en primer lugar y sobre todas las cosas, un mensaje de esperanza: un niño herido puede recuperarse y evitar ser un marginado.
Es un mensaje de esperanza porque en psicología nos habían enseñado que las personas quedaban formadas a partir de los cinco años. Los niños mayores de esa edad que tenían problemas eran abandonados a su suerte, se les desahuciaba y, efectivamente, estaban perdidos. Ahora las cosas han cambiado: sabemos que un niño maltratado puede sobrevivir sin traumas si no se le culpabiliza y se le presta apoyo.

Elvira Jauregizuria

Referencias: entrevista de Javier Pérez de Albéniz en la revista Muy Interesante

LOS PATITOS FEOS



Hay algo que siempre nos llama la atención :

Cuando la gente ve a un "patito feo" y teniendo en cuenta lo conocido que es ya el cuento,

¿Cómo es que no se dan cuenta que con el tiempo se convertirá en un cisne?

Blog sobre postadopción:

Adopción familiar. Adopción internacional y nacional. Psicología. Terapia familiar y de pareja. Psicoterapia.



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